Un solitario gol de Paul Scholes le valió al Manchester su pase a la final de la Liga de Campeones ante un Barça que pagó carísima su falta de gol y un partido negado de Eto’o.

Todas las dudas y miedos que tuvo el United en el Camp Nou tampoco se aplacaron con el soberbio golazo de Scholes antes del cuarto de hora. A decir verdad, el Barça fue otra vez más equipo que el United. El centro del campo desactivo a golpe de toque a los ingleses, donde Deco dio una cátedra en la dirección y la contención. Y todo pese a la momunental paliza física comiendo metros y robando balones que se dieron el coreano Park y el ‘apache’ Tévez.
Y qué decir de Messi, que demostró delante de Cristiano Ronaldo quien es el jugador más desequilibrante del mundo. Old Trafford ponía cara de funeral cada vez que e’la pulga’ argentina hacía una des sus diagonales. Dejaba un par de cadáveres por el camino. El problema del Barça fue la falta de gol como el partido negado de Eto’o. El camerunés tuvo un día para olvidar, ninguna de sus intervenciones fueron afortunadas.
Esta vez no fue desidia, ni falta de intensidad. No es que el Manchester apabullara, simplemente es que el Barça pagó con creces su falta de gol. Como era previsible, estos grandes choques se acaban por decidir en pequeños detalles, un centímetro arriba o abajo, en este caso, fue un resbalón del italiano Gianluca Zambrotta y un golazo de Scholes.


El Barcelona selló su pase a las semifinales de la Champions tras eliminar al Schalke 04 en un espeso partido en el que se pudo ver las dos caras del conjunto azulgrana. Tras una mala primera parte donde los alemanes pudieron marcar algún gol con continuos contragolpes, los locales consiguieron un gol al borde del descanso por parte de Touré. La segunda parte, el Barça dominó sobre el césped y pudo aumentar su ventaja. Al final, victoria local pese a los pitidos de algunos segmentos de la afición y a pensar en el Manchester United en la siguiente ronda.
